¿Cómo podemos hablar con los niños sobre las noticias procedentes de Japón?
Autores: Dr. Atle Dyregrov y Magne Raundalen, psicólogos del “Center for Crisis
Psychology”, Bergen, Noruega
La
información procedente de Japón contiene situaciones e imágenes muy
impresionantes o imponentes. Barcos y coches están esparcidos por todos
los lados como si se tratara de cerillas. Podemos ver a niños que son
introducidos en helicópteros y que forman filas para que se les mida la
radiación. Y estas imágenes son proyectadas una y otra vez. Las noticias acerca
de lo ocurrido llegan a los niños desde las portadas de los periódicos, la
televisión, la radio e internet. Tras seguir otros aluviones informativos
durante los últimos años, como profesionales creemos importante informar a los
adultos acerca de cómo manejar esta situación con los niños. Los consejos
que se exponen, a continuación, son importantes tanto para aquellos que trabajan
con niños como para las familias en general. Como adultos, estamos consternados
acerca de lo ocurrido, pero, para la mayoría de nosotros, nuestra sensación de
seguridad no se ve amenazada. Recomendamos encarecidamente a los adultos que
charlen con los niños con el fin de aumentar su sensación de seguridad y de
calma; estas conversaciones podrán disminuir su ansiedad.
Sabemos que
muchos niños están siguiendo las noticias que llegan desde Japón y que van
actualizando su información acerca de lo que allí ocurre, esforzándose por
entender qué es lo que ha ocurrido. Por eso debemos acercarnos a los niños
con conversaciones abiertas y directas. Nos han llegado ya mensajes de
guarderías y de familias que nos explican que niños de cuatro y cinco años están
preocupados por lo que han visto en televisión. Los niños suelen hablar de esto
entre ellos y, luego, continúan pensando en lo que han hablado. Una madre nos
contó que su hija de 4 años y medio había oído hablar acerca de las olas
gigantes del tsunami en la radio y, además, había visto las portadas de los
diarios. Los niños más pequeños necesitan saber primero y ante todo que nosotros
estamos seguros y que ellos también lo están.
Los niños que
tienen alrededor de 7 u 8 años son más activos en la búsqueda de la información,
debido a que entienden más ideas. Tienen conceptos muy diferentes acerca de lo
que es un país, de dónde se halla Japón en el globo terráqueo y son capaces de
entender bastante más acerca de la fuerza que puede tener un tsunami. También
pueden entender que un terremoto puede generar una ola gigante. Están
preocupados por las explosiones y su atención también gira en torno a las
peligrosas centrales atómicas.
Vamos a
empezar describiendo cómo una persona adulta puede hablarle a un niño:
Durante los últimos días, y
seguramente durante bastantes días más, nos están llegando noticas de Japón a
través de la televisión; las estamos viendo en las primeras páginas de los
periódicos y en las noticias en internet. Las noticias son terribles. Describen
cómo las casas, los barcos y los coches han sido destrozados y cómo muchas
personas o bien han muerto o bien han perdido todo lo que tenían por la ola
gigante. Fue un terremoto el que causó esa ola gigante. Un terremoto ocurre
cuando unas placas muy grandes que hay dentro de la tierra se mueven y chocan
entre ellas. La tierra consiste en diferentes capas colocadas unas sobre otras y
cuando chocan entre sí, una de las placas se coloca por debajo de la otra.
Cuando ocurre eso, se empiezan a mover enormes cantidades de agua. Se mueven en
todas las direcciones, igual que ocurre cuando tiramos una piedra en el agua. La
ola se mueve muy deprisa, pero, por suerte, rápidamente pierde su fuerza. Los
lugares que están cerca del centro del terremoto son los que más daño sufren.
Cuando ocurre un terremoto, la
tierra se mueve mucho, dependiendo de lo fuerte que es ese terremoto.
Probablemente habéis visto las imágenes de Japón. Cuando la tierra tiembla y se
mueve mucho, las cosas se caen de las paredes y del techo. En Japón son muy
buenos preparándose para los terremotos y construyen casas muy fuertes, para que
no se caigan cuando hay un terremoto. Pero este terremoto ha sido tan fuerte que
no ha sido posible prepararse para él y por eso (que) se han destruido y roto
tantas cosas. Por suerte, tienen buenos sistemas de alarma, de forma que
muchas personas pudieron huir a lugares más elevados, para que la ola
gigante no las alcanzara.
Un problema que tiene Japón es que
todo su país está en una zona de la tierra en la que las placas que forman la
tierra se mueven. Hay otros países en los que no hay temblores (de la tierra) o,
si los hay, son muy pequeños, como ocurre en España, por ejemplo. Los países en
los que hay muchos terremotos hacen planes con el fin prepararse para los
temblores y para que todos sepan lo que tienen que hacer; y estos planes son los
que ahora siguen las personas en Japón. En ese país, los niños, en las escuelas
, tienen simulacros y ejercicios para prepararse para los terremotos, como
nosotros hacemos ejercicios para evacuar la escuela en el caso de un incendio.
Os explicamos esto porque es
importante saber que hay una diferencia entre estar preocupado por lo que ocurre
y estar asustado o atemorizado. Los adultos estamos muy preocupados por lo que
ocurre en Japón, porque lo que allí ha pasado es muy terrible y triste ;
pero no porque estemos asustados o alarmados de que lo mismo nos pueda suceder
aquí. No tenéis que asustaros, porque estáis tan seguros como siempre habéis
estado.
Los padres y los profesores nos
hemos puesto tristes y estamos algo nerviosos al saber y ver lo que ha ocurrido
en Japón. Esto se debe a las enormes fuerzas que hay dentro de una ola gigante
como la que hemos visto y por el enorme daño que eso le causa a las personas.
Estamos contentos de que nadie de nuestra familia y de nuestros amigos ha muerto
allí, pero estamos muy tristes por tantas personas que han muerto, por las que
han perdido a sus seres queridos y por las que se han quedado sin casa y sin
nada. Al mismo tiempo, sabemos que todo el mundo va a ayudar a Japón. En cuanto
se pueda, se reconstruirán sus casas y se limpiarán todos los escombros. Sabemos
que de forma lenta la situación mejorará para aquellos que viven en la zona de
la catástrofe.
Si estáis pensando en lo que ha
ocurrido en Japón, ahora estamos aquí para que podáis hablar y hacer
preguntas y nosotros trataremos de ser lo más claros
que sepamos. Cuando podemos hablar con otras personas de las cosas que
nos preocupan, muchas veces nos sentimos mejor. De esta forma los pensamientos
que nos preocupan se van o, al menos, se vuelven menos angustiosos.
Dilemas que surgen al hablar con niños acerca de lo que ha ocurrido
Uno de los
dilemas con los que nos debemos enfrentar cuando nos proponemos discutir con los
niños sobre lo que ha ocurrido en Japón, al menos cuando se trata de niños
menores de 9 años de edad, es que algunos de ellos pueden no haber tenido
noticia alguna de lo que ha ocurrido y, por tanto, pueden no haberse planteado
nada al respecto. ¿Debemos entonces correr el riesgo de hacerles pensar en algo
que no les ha preocupado todavía? Nuestra primera respuesta es que los niños
habitualmente no se asustan por saber de hechos terribles que ocurren en el
mundo si al mismo tiempo pueden sentir que los adultos estamos tranquilos y les
podemos trasmitir sensación de seguridad. Además, con la extensión y la
cobertura que se le está otorgando a la información procedente de Japón, es
difícil de imaginar que algún niño no haya tenido noticias de lo ocurrido y no
haya quedado afectado por ellas.
Igualmente,
aconsejaríamos a las familias y a los profesores
que se preparen mentalmente sobre lo que van a decir si el tema del
tsunami en Japón aparece de forma espontánea en las conversaciones de los niños
o cuando conversemos con ellos, ya sea en casa, en las escuelas o en los
parvularios. Es muy probable que los niños que han comenzado la escuela estén
pensando y discutiendo acerca de este tema, por lo que es importante satisfacer
sus necesidades de información acerca de terremotos y tsunamis. Pensamos que
podemos incorporar fácilmente las lecciones aprendidas del tsunami de 2004
a un plan de cómo gestionar la situación del tsunami actual.
Si un adulto
es una madre o un padre, puede sondear el tema preguntándoles a sus hijos si han
visto algo que les haya asustado en las noticias y si quieren hablar de ello. Si
el adulto es un profesor de escuela o de parvulario y se ha encontrado frente al
reto de hablar con los niños acerca del tema o si ha tenido conocimiento de
conversaciones entre los niños acerca de lo ocurrido, es importante que el
profesor informe a las familias de lo que se ha comentado, con el fin de que las
familias puedan hacer un seguimiento del tema.
Nuestro
problema como adultos es que para nosotros es difícil comprender la magnitud de
la catástrofe y, por este motivo, nos resulta difícil explicárselo con claridad
a los niños. Pero, como adultos tenemos esquemas mentales con los que organizar
nuestros pensamientos acerca de lo que oímos y vemos. Nuestros conocimientos y
nuestra experiencia vital nos ayudan a saber que lo ocurrido en Japón no puede
ocurrir aquí. Queremos que nuestros niños (y niñas) puedan compartir esta
sensación de seguridad. Pero, para que esto ocurra, necesitan explicaciones y
conceptos que les ayuden a organizar la información que están recibiendo y les
permitan sentirse menos confundidos y tener menos pensamientos amenazadores. Una
buena información, dada en un contexto seguro y calmado, reduce los miedos y el
estrés de los niños.
Como padres y
madres, como profesores de escuelas y de parvularios tenemos una tarea
importante: hacer que los niños se sientan seguros.
Para profesores de Educación Infantil
Como ya se ha
mencionado, pensamos que los niños en edad de parvulario (de 2 a 6 años) pueden
entrar en contacto con las noticias del tsunami. Ven secuencias en la
televisión, oyen partes de noticias en la radio o escuchan las conversaciones de
los mayores. A menudo, los hermanos u otros niños mayores que ellos comentan
informaciones de forma imprecisa. Los niños sienten que la información es
preocupante, pero no tienen la habilidad de entender hasta qué punto les afecta
a ellos directamente.
Recomendamos
que se tome la iniciativa de explorar entre los niños mayores del parvulario
qué información han obtenido y cuánto han entendido. Pregunten a los niños
acerca de qué información hay estos días en las noticias, con el fin de poder
corregir cualquier malentendido y mala interpretación de los hechos. Si los
niños no muestran ningún interés en el tema, es absolutamente correcto no ir más
allá en la información, pero el adulto sólo podrá estar seguro de eso si les ha
preguntado antes a los niños acerca de lo que piensan y saben.
Consejos generales acerca de cómo hablar con los niños
No esperar a ver cómo reaccionan los niños
Si el adulto
está en contacto con niños debería
comprobar de forma activa cuánta información amenazadora les ha llegado a los
niños. Las noticias de lugares remotos se vuelven muy cercanas cuando los medios
de comunicación las introducen en nuestros hogares cada día. Recuerde que cada
periódico y cada página web tiene una portada. Todos los niños que saben leer
pueden leer eso y las fotografías están presentes en todos los lugares. Las
portadas e imágenes más impactantes no deberían estar al alcance de los niños.
Los niños necesitan entender
Piense acerca
de qué va decir si su hijo o alumno ha sido
testigo de esas imágenes y de
relatos impactantes: aquí llega la ola, esa ola ha matado a miles de personas,
etc. Si no podemos proteger a los niños de este tipo de exposición, debemos
ayudarles a entenderla, a reducir el miedo y la ansiedad y a almacenar la
información en “lugares seguros” de su cerebro. Puede ser una buena idea
comentar y ensayar primero nuestras ideas con otros adultos.
Los niños necesitan palabras
Los niños
necesitan palabras y conceptos adecuados a su edad. Una buena comprensión de lo
que ha ocurrido y de por qué ha pasado reduce en los niños los miedos
innecesarios y sus preocupaciones. Incluso , niños muy pequeños pueden necesitar
entender lo que son un terremoto y un tsunami. Puede consultar las siguientes
fuentes para obtener más información para niños:
http://1.usa.gov/eNOcsp
y
http://bit.ly/dTFnta.
También puede explicarles que este tipo de catástrofes “ocurren muy pocas veces,
casi nunca” y darles información sobre nuestras propias reacciones : “yo mismo
no estoy asustado”. Habrá niños que necesitarán que el adulto les explique por
qué se siente seguro.
Nuestras mejores explicaciones
Cuando
ocurren hechos terribles, los niños quieren mensajes claros de los adultos que
los protejan. Si se les han suscitado emociones fuertes, tienen problemas para
almacenar las explicaciones en la memoria. Por ello, hay que repetirlas. Los
niños se sienten confundidos si, cada vez que obtienen información, ésta
es muy diferente. Esto quiere decir que las explicaciones no deben volverse
peores en cada repetición. Esto quiere decir que la información más amenazadora
debe formar parte ya de la primera explicación. Los niños necesitan y merecen
nuestra mejor versión adulta de lo que ha ocurrido.
Entender y poder tranquilizarse
La
conversación con el niño, que será difícil, tiene como objetivo que el niño
pueda entender y se pueda tranquilizar hablando de lo que ha pasado. Por ello,
debemos asegurarnos de que hemos alcanzado ese objetivo. Cuando nos disponemos a
hablar de lo peor, debemos procurar que entiendan que hablamos con ellos para
identificar y entender sus pensamientos amenazadores. El objetivo no es generar
pensamientos o sensaciones angustiantes, sino, muy al contrario, reducir las
sensaciones e ideas dolorosas que el niño ya tiene.
Conclusión
Tras una
catástrofe de esta magnitud, es importante ofrecer de forma activa a los niños
explicaciones y hechos. Esto significa que las familias y los profesores deben
complementar esta guía con nueva información en la medida en que ésta aparezca.
Y a los niños habría que asegurarles que les vamos a mantener informados.